Haití en el origen del son montuno
Nené Manfugás fue un negro tresero de origen haitiano que llevó los primeros sones montunos a los carnavales de Santiago de Cuba en 1892. Hay que notar que llevaba su música con un instrumento originalmente de cuerdas, cuya tradición es española.
A mediados del siglo 18 hubo un gran éxodo de haitianos al oriente cubano, en especial hacia Guantanamo y Santiago a donde llegaron alrededor de unos 500,000. La mayoría se fue a trabajar a las montañas de la Sierra Maestra en los cafetales de sus amos franceses.
En las siguientes décadas la música religiosa haitiana fue cubanizada. La música haitiana no es totalmente africana, ya que los haitianos llegaron a Cuba con sus amos que eran franceses y la música que hizo el haitiano era una mezcla de la contradanza francesa con influencias africana y española.
A muchos de los esclavos haitianos, llevados al oriente cubano por sus amos, se les debe el enriquecimiento y transformación en la cultura y la economía que se originara en esta región en la mencionada época. Algunos autores sostienen que no es posible hablar de cubanía, sobre todo en Guantánamo, Santiago de Cuba, Camaguey y Ciego de Ávila, sin tener en cuenta la huella haitiana. El gusto por la taza de café, que tanto identifica al cubano, esta es una herencia haitiana, como el congrí con su identidad de la región oriental, o los platos del ajiaco, las carnes asadas o el grillé, así como las frituras de bacalao . Sin dudas todo ello es un universo de transculturación de valiosa presencia haitiana en la historiografía cubana.[cita requerida]
El sistema de plantación cafetalero coincidente con la emigración haitiana se hizo muy fuerte en el territorio oriental de la isla de Cuba y trajo consigo, de forma muy particular, la tradición danzaria conocida como la Tumba Francesa, con vigencia en la actualidad mediante tres sociedades: la Caridad de Oriente, en Santiago de Cuba; la Pompadour, en Guantánamo; y La Bejuco, en Ságua de Tánamo. Los conocedores aseguran que los antecedentes de la rumba y el guaguancó cubanos se encuentran precisamente en la Tumba Francesa y al Son viniendo del Changui.
Son montuno, de Oriente a La Habana
El son montuno quiere decir literalmente son de las montañas o del monte. El son cubano nace originalmente en la parte oriental de Cuba donde la Sierra Maestra y la ciudad de Santiago se encuentran y fue transportado desde oriente hacia la parte occidental de Cuba, posiblemente por el traslado de los soldados durante la guerra de independencia, llegando así a La Habana.
Una vez en la capital, el son es adoptado como música en los barrios, especialmente en los solares. Los solares eran casas enormes o mansiones abandonadas, originalmente ocupadas por españoles que vivían ahí antes de la independencia de la isla. Después pasaron a ser ocupados por afro-cubanos, en su mayoría indigentes originarios del Congo o de otras partes del oeste de África. Estos solares eran ocupados por varias familias que vivían en contacto absoluto ya que hasta compartían un único baño que existía en la casa. En los solares, la rumba era el ritmo más popular.
Dentro de estos barrios se practicaban religiones con influencia Africana como la santería, el palo monte y el Abakuá. Estas religiones no son exclusivamente africanas , son originalmente cubanas fruto de un sincretismo con elementos europeos. La relación que hay entre la música y el sincretismo religioso afrocubano es muy interesante.
Haití, y las aportaciones olvidadas...
SON-Definición extraída del diccionario: Son es el nombre común de varios géneros musicales de origen afro-caribeño-mestizo que se cultivan en varios países de la cuenca del mar Caribe. Da cuenta la historia que allá para los inicios de los 1800's los negros bailaban por las calles del viejo San Juan, al "Son" de sus atabales. Por ejemplo vemos como en México ya también tenían su Son desde el siglo XVII, cuando ya se aplica este nombre a ciertos cantos y bailables populares, que se conocieron como letrillas, coplas o coplillas, cuya intención era casi siempre picaresca, como su natural antecesor, el cantar español. Resulta además ilustrativo recordar el caso del baile llamado de "El chuchumbé", hacia 1766, que se bailaba en Veracruz. El Chuchumbé era uno más de los Paracumbés, Cachumbas, Gayumbas y Zarambeques, parientes de la Chacona y la Zarabanda española que se bailaba con aires similares a lo que luego se definirían como Rumbas.
Sin embargo vamos a hablar de lo que es el "Son cubano" que tuvo sus inicios hacia el este "oriente" de Cuba a final del 1800. El Son presenta en su estructura, elementos procedentes de las músicas africanas (Bantú) y españolas, confluyendo en él, giros rítmicos, estribillos, modos percutivos, entonaciones y sonoridades de las cuerdas pulsadas que denuncian sus dos fuentes originarias (España y África). Hay que recordar que fue un negro haitiano tresero (guitarrista), conocido como Nené Manfugás, el músico espontáneo que llevó a Santiago de Cuba, en 1892, en el jolgorio de las fiestas carnavalescas, los primeros sones montunos, por lo que el honor de crear el Son, no fue de un nativo cubano. Hay que notar que llevaba su música con un instrumento originalmente de cuerdas, cuya tradición es española. Se habla incluso de dos negras dominicanas que tocaban la bandola (tipo también de guitarra) quienes compusieron alegadamente el primer Son, llamado El Son de la Ma' Teodora.
Los orígenes del Son, se puede decir que llegaron a Cuba a inicios del siglo 19 cuando en Haití, debido a una revolución, hubo un gran éxodo de haitianos al oriente cubano, hacia Guantánamo y Santiago a donde llegaron alrededor de unos 500,000 de estos, que se fueron a trabajar a la zona montañosa en los cafetales de sus amos franceses. En las primeras décadas del siglo 19, las canciones tradicionales españolas y los estilos de bailes hispano-afro-franco-haitianos fundamentalmente, influyeron en el nacimiento de una forma peculiar de música conocida como changüí, que surgió más específicamente en la cordillera montañosa de Guantánamo – Baracoa, denominada por muchos estudiosos como el verdadero emporio de géneros musicales cubanos. Y es del changüí, posteriormente de donde saldría el Son.
La palabra son montuno significa (son del monte). En las siguientes décadas la música religiosa haitiana fue cubanizada y de esta evolución es que nace el Son montuno (un ritmo más lento que el Son). La música haitiana no es totalmente africana, ya que los haitianos llegaron a Cuba con sus amos que eran franceses, la música que hizo el haitiano era pues una mezcla del contredanse Frances, la africana y la española. En el Son se da un sincretismo musical entre los instrumentos percusivos africanos y los instrumentos de cuerda pulsada españoles; en el aspecto vocal entre la décima española y el canto alternado entre coro y solista (antifonal) de origen africano.
El contingente haitiano se asentó permanentemente en la región oriental cubana, y como parte de su cultura, cantó, tocó y bailó su música, a través de sus propios intérpretes, instrumentos y bailes, adaptándose a su nuevo ambiente, y generando nuevas formas del quehacer musical. Pero no sólo los amos trajeron su música; los antiguos esclavos que les acompañaban también trajeron la suya, que igualmente se instaló en Oriente, y que hoy en día se resume en la actividad folklórica de la tumba francesa.
Hay quienes se preguntan: ¿Porque el haitiano entonces no había hecho el Son en Haití? La respuesta es sencilla, porque en Haití no existía el elemento español (España) que fue crítico e indispensable. Fue la mezcla del : África, Haití, Francia, España y Cuba, la que dio como resultado el Son. Eliminarle cualesquiera de esos elementos, a esta ecuación, anularía así el resultado. Sin embargo el haitiano fue el elemento primigenio mas fuerte de esa ecuación. Sin Francia, o los haitianos, no habría nacido el Son.
A muchos de los esclavos haitianos, llevados al oriente cubano por sus amos, se les debe además el enriquecimiento y transformación en la cultura y la economía, que se originará en esta región en la mencionada época. No es posible hablar de cubanía, sobre todo en Guantánamo, Santiago de Cuba, Camaguey y Ciego de Ávila, sin tener en cuenta la huella haitiana, en la danza, las comidas, la religiosidad y hasta en la manera de ser de la gente, acentuado en la familiaridad, la alegría y la solidaridad. El gusto por la taza de café, que tanto identifica al cubano, esta es una herencia haitiana, como el congrí. con su identidad de la región oriental, o los platos del ajiaco, las carnes asadas o el grillé, así como las frituras de bacalao y el dulce arroz con leche. Sin dudas todo ello es un universo de transculturación de valiosa presencia haitiana en la historiografía cubana.
¿El primer son?
En las postrimerías del Siglo XVI se produce la formación de la primera agrupación musical “cubana”, y por extensión, es creada la primera composición “cubana”, tratándose de la primera noticia que se tenga hasta ahora; en ambos casos, con Teodora Ginés, fungiendo como protagonista de uno de los capítulos más relevantes de la historiografía musical cubana. Oriunda de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, Teodora Ginés fue una tocadora de bandola que residió en Santiago de Cuba a fines del citado periodo, en donde formó una agrupación musical junto a su hermana Micaela Ginés y otros ejecutantes peninsulares: el guitarrista sevillano Pascual De Ochoa, el violinista malagueño Pedro Almanza y el clarinetista portugués Jácome Viceira.
Para simplificar la trayectoria del "Son" podemos mencionar que su esencia primaria es africana por ser creado por negros esclavos, la que llega a Haití y luego a Cuba. Continuó su evolución en manos de grandes músicos cubanos, como el Trío Matamoros y luego Arsenio Rodríguez quien lo transformará del todo, incluyéndole la tumbadora y trompetas, llevándolo entonces a la ciudad de Nueva York. Allí sus composiciones enfatizan los elementos esencialmente congoleses (del congo africano) de donde eran sus raíces. Ya luego en la ciudad de Nueva York, y eventualmente en manos de los nuyoricans (hijos de puertorriqueños) o boricuas naturales de la isla de Puerto Rico, se transformará junto a la guaracha y Latin Jazz, en la Salsa Brava y luego en Salsa Romántica, fusionándole estos (los boricuas) otros elementos musicales foráneos, norteamericanos y también como era lógico pensar, del mismo folclor puertorriqueño. La palabra que define esta mezcla y fusión de ritmos es definitivamente una: SIMBIOSIS
Tanto el Son, como la guaracha, evolucionaron en manos boricuas, de la misma forma que lo hicieron los cubanos como el gran Arsenio Rodríguez, que en un momento dado transformaron por completo su sonoridad. El mejor ejemplo es que el Son, en Cuba pasó a ser tocado de un individuo solo, como el haitiano Nené Manfugás (guitarrista del tres), luego por tríos, siguiendo por cuartetos, sextetos, septetos y por orquestas. Sin embargo: En el conjunto de Arsenio, el tres se ejecutaba en un estilo distinto a los otros formatos musicales del Son, en el piano elaboraban unos tumbaos de gran vitalidad y las trompetas desarrollaban improvisaciones partiendo del swing americano.






