El sentó las bases para el desarrollo de lo que a partir de los años 70 se denominó comercialmente como Salsa. A pesar de que la salsa es una mezcla de ritmos cubanos, muchos dicen que se basa principalmente en el de Arsenio Rodríguez. Arsenio se inspiró en el guaguancó y acentuó su orquestación mediante el uso de trompetas , del tres y la introducción de nuevos instrumentos como la conga y el piano. También Benny Moré le añadió nuevas influencias al , principalmente de elementos provenientes de la guaracha y el bolero.
A lo largo de todo el siglo XIX, se mezclan en los campos del Oriente de Cuba elementos musicales hispánicos y africanos, a los que se agrega la música francesa traída por los colonos que escapaban de Haití. Hacia fines de ese siglo, la mezcla se estabiliza y comienza a aparecer entre las formas musicales utilizadas por los trovadores de Santiago de Cuba y La Habana.
Para algunos musicólogos, el son cubano es como el blues de los Estados Unidos: una forma simple y en la base de todo, profundamente arraigada en sus culturas de origen: melodías españolas enmarcadas por ritmos africanos, alternancia de las estrofas y los refranes en forma de pregunta-respuesta entre el cantante principal y el coro, textos simples y resumidos que tratan la vida cotidiana.
El son está definitivamente marcado por su infancia campesina. Aún hoy privilegia los instrumentos simples y portátiles, guitarras a veces arregladas, percusiones ligeras y fáciles de fabricar.






